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01Prólogo: Un tazón de makgeolli, el precio lo paga el acompañante.
El makgeolli en las casetas de sombra de los campos de golf coreanos se ha consolidado, sin darnos cuenta, como una tradición y un símbolo de romanticismo. Sin duda, se respira un ambiente exótico al terminar los primeros nueve hoyos y disfrutar de un tazón de makgeolli acompañado de un plato de buchimgae. En Club14 no pretendemos negar ese romanticismo. Hasta el momento, se trata de una exquisita muestra de la cultura del golf coreano.
El problema radica en quienes no se conforman con una sola copa. Una se convierte en dos, dos en tres, y en el momento en que aceptas con entusiasmo la copa que te ofrece el caballero de la mesa de al lado, tu destino para los últimos nueve hoyos está prácticamente sellado. Y quienes deben compartir ese destino no son quienes bebieron, sino sus compañeros que deben viajar en el mismo carrito y recorrer el mismo fairway.
Si bien muchos medios especializados en golf cubren el romanticismo de la casa club, pocos abordan con honestidad cómo ese romanticismo arruina los últimos nueve hoyos. Hoy, Club14 expone sin tapujos la cruda realidad de esos últimos nueve hoyos marcados por el alcohol.
02Salida del hoyo 10: Señales de un desastre que ya ha comenzado.
Los problemas empiezan a notarse en cuanto llego al tee del hoyo 10, el primero de la segunda mitad del recorrido. Mi postura se ensancha un poco más de lo habitual, mi swing se amplía y mi voz sube una octava. Con una expresión de falsa confianza en el rostro, como si pensara: "Hoy estoy en plena forma", cojo el driver.
Y en cuanto empieza el swing, se produce ese movimiento problemático: levantar la cabeza. Cuando la impaciencia por comprobar si la bola ha sido golpeada se combina con el alcohol, la velocidad de reacción se vuelve incontrolable. La cabeza gira antes del impacto y la cara del palo describe una trayectoria recta que envía la bola al rough de la derecha o incluso más lejos.
¿Qué ocurre? Funcionaba perfectamente hace un momento.Un cliente habitual anónimo en la casa de sombra
Intento encontrar la causa de este slice en la trayectoria del swing o en el agarre, pero la causa es bastante clara. La esencia del head-up es la mentalidad de comprobar con impaciencia el resultado de la bola mientras el cuerpo flota bajo los efectos del alcohol.
03Prueba de paciencia del compañero de juego: 3 escapes consecutivos del búnker, golpe de salida fuera de límites
Los últimos nueve hoyos de un golfista ebrio suelen seguir un patrón similar. Los golpes de salida terminan fuera de límites o en el rough profundo, los segundos golpes resultan en golpes fallidos o golpes altos por levantar la cabeza del palo, y cerca del green, se necesitan dos o tres swings para salir de los bunkers. El tiempo empleado en un solo hoyo prácticamente se duplica en comparación con lo habitual.
Lo más preocupante es que no se toma la situación en serio. Se ríe y dice: "Bueno, hoy solo vine a divertirme", pero no se da cuenta de que está haciendo esperar al equipo que le sigue para su golpe de salida y distrayendo a sus compañeros de juego.
Hay un punto que conviene aclarar. Beber en la casa club no se trata solo de arruinar tu puntuación. Conducir un carrito de golf y golpear la pelota son acciones que requieren equilibrio físico y una gran capacidad de reacción, y es de sentido común que el alcohol disminuye esa capacidad. Especialmente en una ronda autoguiada donde tú mismo conduces el carrito, conducir bajo los efectos del alcohol pone en riesgo la seguridad de tus compañeros de juego, así que no es algo que deba tomarse a la ligera como una simple broma. Si bien puedes disfrutar de una o dos copas con la comida, si sientes que te has excedido, lo mínimo que puedes hacer por consideración es ceder el control del carrito a tus acompañantes.
04La verdad sobre la sala de chat de KakaoTalk esa noche.
Al salir de la casa club después de la ronda, la persona ebria regresa a casa despreocupada, conservando solo el recuerdo de su buen desempeño en los primeros nueve hoyos. Sin embargo, esa misma noche, se produce una conversación completamente diferente en el chat grupal con sus compañeros de juego. Le sigue una reflexión tardía, con comentarios como: "Los últimos nueve hoyos fueron realmente difíciles hoy" y "¿Debería haber intentado controlarlo en el punto intermedio?".
La próxima vez, creo que debería avisarles con antelación que solo tomaremos una copa en el bar antes de salir.Compañero anónimo
Si este tipo de conversación se repite, esa persona acabará siendo eliminada discretamente de la lista de invitados. Sin saber por qué las peticiones para jugar han sido escasas últimamente, se sirve un vaso de makgeolli en otro club el fin de semana siguiente.
05Nota del editor
El makgeolli en la casa de sombra es una escena entrañable en el golf coreano, y Club14 no pretende que esta cultura deba eliminarse. Sin embargo, durante ese breve descanso de 30 minutos entre los primeros nueve hoyos, se requiere un mínimo de autocontrol para evaluar la propia capacidad de beber. La diferencia entre alguien que termina la ronda tranquilamente con solo un vaso y completa los últimos nueve hoyos con concentración, y alguien que bebe más de tres vasos, agotando a sus compañeros de juego al levantar la cabeza repetidamente y fallar golpes durante los últimos nueve hoyos, es, en última instancia, una cuestión de consideración.
Si de verdad te apetece tomar algo, te recomiendo disfrutarlo tranquilamente en el restaurante del club después de terminar la partida, en lugar de en el bar de mitad de recorrido. Así, conservarás tanto tu puntuación como tu relación con tus compañeros de juego. En el próximo número de [Golf Room Essay], Club14 regresa con una batalla simbólica de relojes de alta gama que animará la mesa del desayuno del club.

